“¿Será niebla? ¿O, tal vez, la marea? ¿Será o no el tiempo de los dos? Que hablo con Dios sólo si escuchas tú. Y sí, te lo diré al oído. Sólo por ti, de Grafton a Ormon Quay. Recordarás el tiempo en que te amé. Que lloro con Dios, él te lo contará. ¿Cuándo regresarás a mi lado? Abrázame, mi amor, y te robaré un beso y un ayer. Resentimiento y, luego, miedo, rabia y, luego, luego el viento gritando que piensas aún en mí entre la niebla.”













